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Boletín Diario Informativo de AMYTS del 24 de enero de 2022

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1. AMYTS apoya la decisión de los tutores de residentes de Medicina de Familia de no aceptar nuevos médicos en formación en 2022 ante las pésimas condiciones de la Atención Primaria

2. El Foro de Médicos de Atención Primaria denuncia la saturación de su nivel asistencial por la burocratización durante la sexta ola

3. ¡Por si te lo perdiste: «Gestionar la pandemia desde el sacrificio»! El último artículo de opinión que hemos publicado en la Revista Madrileña de Medicina

4. Un estudio de la Comunidad demuestra que la vacunación reduce un 60% el riesgo de reinfección por Covid-19

5. La sexta ola afloja en nuevos casos notificados pero no en hospitalizaciones

1. AMYTS apoya la decisión de los tutores de residentes de Medicina de Familia de no aceptar nuevos médicos en formación en 2022 ante las pésimas condiciones de la Atención Primaria

La Atención Primaria sigue moviéndose contra la grave crisis que sufre. En los últimos días, muchos tutores de residentes de Medicina de Familia han decidido, en un acto responsable y coherente, no aceptar nuevos médicos en formación en 2022 al no darse las mínimas condiciones laborales en carga de trabajo y posibilidad de supervisión que garanticen la calidad de su formación.

Desde AMYTS respaldamos esta iniciativa y nos alineamos con ella como lo hacemos con cualquier reivindicación que plantee una mejora de las condiciones en que el personal facultativo desarrolla su trabajo.

Ha llegado el momento de poner límites al maltrato. Así no. Renunciamos por dignidad y por ética profesional.

Ejemplo de ello es lo que transmite Eduardo Díaz, médico de Familia, delegado de AMYTS en Atención Primaria y tutor de residentes, en este vídeo explicando el movimiento al que él mismo se ha sumado:

Fuente: AMYTS

 

2. El Foro de Médicos de Atención Primaria denuncia la saturación de su nivel asistencial por la burocratización durante la sexta ola

El Foro de Médicos de Atención Primaria, mediante reunión virtual el pasado 19 de enero, quiso analizar la situación de la Atención Primaria en el contexto de sexta ola de la pandemia por covid-19.

Las entidades y sociedades que forman parte de este Foro quisieron hacer hincapié en la situación de colapso en la que se encuentran los centros de Atención Primaria ante la gestión de la sexta ola en general y, particularmente, en lo que se refiere a la tramitación de la Incapacidad Temporal de pacientes con infección por covid-19, en su mayoría por casos leves o asintomáticos que se han realizado un autotest y no precisan asistencia directa. La necesidad de contactar y acudir al centro de salud bloquea la capacidad de asistencia sanitaria a los pacientes con covid-19 moderada o grave, así como al resto de pacientes con patologías agudas y crónicas, que constituyen la base de nuestro trabajo como especialistas en Atención Primaria. Ante esta situación, el Foro ha exigido al INSS una reunión urgente.

Plan estratégico de Atención Primaria y Comunitaria 2022-2023

En el encuentro, además, se hizo alusión al Plan estratégico de Atención Primaria y Comunitaria 2022-2023 presentado el pasado mes de diciembre por el Ministerio de Sanidad, que no contempla ninguna propuesta para la especialidad de Pediatría. Desde que la especialidad de Pediatría se incluyó en Atención Primaria, en 1984, los pediatras supervisan la crianza de recién nacidos, niños y adolescentes en los más de 13.000 centros de salud y consultorios del Sistema Nacional de Salud. En concreto, más de 6,3 millones de niños menores de 14 años son atendidos por estos profesionales en nuestro país. Esta ausencia de propuestas por parte del Gobierno denota la falta de interés del mismo, lo que podría suponer un deterioro en los indicadores de salud de la población infanto-juvenil.

Tal y como ya hemos comunicado en anteriores ocasiones, no se conseguirá una Atención Primaria fuerte si no está dotada de los recursos humanos y económicos suficientes para poder acometer de forma digna y eficaz la asistencia global y de calidad a los ciudadanos. En ese sentido, es reseñable que este nuevo Plan carece memoria económica y de aumento de inversiones en Atención Primaria.

Sin embargo, hay que recordar que el retorno de la inversión en la mejora de la esperanza de vida, por ejemplo, que aporta la Atención Primaria es superior a otros niveles asistenciales.

Todos estos motivos han llevado al Foro de Médicos de Atención Primaria a solicitar de nuevo una reunión con la Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Carolina Darias quien, al igual que en la ocasión anterior, no ha dado respuesta a las instituciones y sociedades que así lo han requerido.

Sobre el Foro de Médicos de Atención Primaria:

Las entidades y sociedades que forman parte del Foro de Médicos de Atención Primaria son:  la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap); el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM); la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM); la Organización Médico Colegial de España (OMC); la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN); la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC); la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG); y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

Fuente: AMYTS

 

3. ¡Por si te lo perdiste: «Gestionar la pandemia desde el sacrificio»! El último artículo de opinión que hemos publicado en la Revista Madrileña de Medicina

CON FIRMA. «Gestionar la pandemia desde el sacrificio», por Miguel Ángel García

Yo creo que todos estaremos de acuerdo: ha habido mucho de sacrificio en la gestión de la pandemia COVID. Pero sería injusto quedarnos en esta afirmación genérica, porque en realidad tiene mucho calado humano. Y también mucha parcialidad.

Habrá que entrar un poco más al detalle, y eso es precisamente lo que quiero intentar en estas líneas.

La explosión de la pandemia nos pilló de lleno. Y no por inadvertida, sino por exceso de confianza. Es como si hubiéramos estado jugando con fuego cerca de un bidón de gasolina y viendo como el fuego se acercaba… hasta que “estalló”. Y todos nos quemamos un poco.

Pero tuvimos que hacer frente a la evidencia: nos enfrentábamos a un enemigo mortal (esto es, que producía muertes, algo muy palpable a lo largo de su evolución). Un enemigo que se extendía de forma rápida y que se cebaba especialmente con nuestros mayores, que cada vez tenían menos cabida en unos centros hospitalarios que alcanzaron la situación de desbordamiento y que llegaron a tener que hacer uso de un aliviadero angustiante para todos: la selección de pacientes. Y cuyo seguimiento en la Atención Primaria era cada vez más precario por el aluvión de pacientes que también ésta tuvo que enfrentar. La Urgencia Extrahospitalaria también tuvo que dar su “do de pecho”, desde su propio desbordamiento.

Y no hubo muertos sólo entre los atendidos. También entre los que atendían.

Todos tuvimos que sacrificarnos, de un modo u otro, en aquellos momentos. La gran mayoría de [email protected] reduciendo su movilidad, en muchos casos a apenas unas decenas de metros cuadrados, para reducir la exposición y el mantenimiento de las cadenas de contagio. Otros, los sanitarios (pero también los transportistas, los trabajadores del comercio, las fuerzas de seguridad, los voluntarios) haciendo frente a la pandemia desde su exposición personal, trasladándose casi en soledad hasta sus lugares de trabajo y estirando sus horarios e incluso relativizando sus derechos para tratar de dar respuesta a aquel impresionante reto. Y muchos, empresarios y trabajadores, asumiendo pérdidas importantes por la pérdida de actividad que  suponía el confinamiento. Todos asumieron esa situación por el dramatismo del momento, y la inmensa mayoría sin grandes quejas, asumiendo que se trataba de un esfuerzo colectivo para atajar la situación.

Y, en medio de todo ello, un gran dolor: el de tantas personas que vieron perder su vida por obra del coronavirus, el de tantos que sufrieron su zarpazo en propia carne (muchos en gran soledad), y el de tantos que tuvieron que sufrir la pérdida de sus allegados en la distancia, sin poder acompañarles…

Algunos se expusieron de más a la enfermedad. Otros tuvieron que hacer frente a la situación desde peores condiciones de vida. Pero lo cierto es que todos sufrimos, todos nos angustiamos, todos nos sacrificamos. Todos.

Afortunadamente, con aquello se consiguió “doblegar la curva”, que en 15 días de iniciado el confinamiento comenzó su declive, con gran alivio para todos.  Y a partir de ahí, el sacrificio comenzó a ser diferencial.

Sí, como lo leen: diferencial. En un entorno donde tanto se habla de equidad, el sacrificio quedó sólo para una parte. Cada vez para una parte más concreta y definida.

Enseguida se comenzó a hablar de la fatiga pandémica, del cansancio producido por aquel confinamiento, del daño económico que había que enfrentar, de volver a la normalidad… Con el fuego relativamente controlado, pero no extinguido, la sociedad comenzó a preocuparse de volver a la vida normal, de recuperar sus viejos hábitos, de vivir como si nada estuviera pasando, de vacunarse para llegar a controlar la enfermedad… Y aunque las olas pandémicas se fueron sucediendo, no conseguían enturbiar el panorama ni, afortunadamente, colapsar el sistema sanitario. Pero sí mantenían la tensión sobre los profesionales sanitarios, que seguían tratando de aguantar lo que les iba llegando, y no acababan de tener la oportunidad de recuperarse de la tensión vivida, y de las consecuencias que ésta tiene sobre su salud física y mental…

Llegó la sexta ola, que nadie se esperaba. Con una menor tasa de morbimortalidad, eso sí, y con mucha fatiga pandémica y económica que invitaba a no exigirnos ya más esfuerzos. Que la vida siga, que la fiesta continúe, no dejemos que nadie pierda su juventud o su madurez…

¿Nadie? ¿Alguien pensó en los profesionales sanitarios, jóvenes, maduros y mayores, que seguían, y siguen, peleando contra la pandemia desde sus fatigados y diezmados equipos y centros sanitarios? Se ha hablado mucho de ello, pero no se ha visto una preocupación real… Hoy vuelven a estar desbordados, teniendo que atender pacientes fuera del ámbito de su especialidad, abandonados a la sobrecarga asistencial y administrativa, fatigados, desmotivados.

¿Alguien habla, de verdad, de fatiga sanitaria? ¿Y toma medidas para compensarla, como si se han multiplicado las medidas para compensar la de tantos otros ámbitos de la sociedad? ¿Alguien reconoce de verdad el sobreesfuerzo realizado, y trata de aliviarlo?

A nivel institucional, nadie. A nivel social, algunos. O más bien muchos, probablemente la mayoría. Pero no todos, porque algunos desvían hacia los sanitarios las incertidumbres y problemas que las Administraciones no son capaces de resolver. O que no quieren resolver. Y que tratan de ocultar. Sin que nadie les pida cuentas, más que los propios profesionales.

Hoy se sigue gestionando la pandemia sobre el sacrificio. Pero en esta ocasión no sobre el sacrificio de todos, sino sólo sobre el de algunos, sin preocuparse en absoluto por ellos: el sacrificio de los sanitarios.

la vocación y la capacidad de sacrificio tiene un límite, que una vez sobrepasado, si se daña el contrato médico-paciente (relación médicos paciente) será muy complicado reconstruir.

Esto dice mucho de la sociedad que somos y tenemos. Y de la sanidad que estamos preparando para el futuro. Porque la vocación y la capacidad de sacrificio tienen límite, y una vez sobrepasado éste puede que muchos de los sanitarios quiebren, tanto en lo profesional como, incluso y por desgracia, en lo personal, y la capacidad de compromiso pueda quedar muy resentida. En ellos, y en los de generaciones sucesivas. Y el resultado sería una sanidad dañada, muy dañada. Esperemos que no muerta.

Miguel Ángel García Pérez 

Médico de familia, doctor en Medicina 

Director médico de la Revista Madrileña de Medicina

Fuente: Revista Madrileña de Medicina

 

4. Un estudio de la Comunidad demuestra que la vacunación reduce un 60% el riesgo de reinfección por Covid-19

La Comunidad de Madrid ha realizado un estudio que concluye que el riesgo de sufrir una reinfección por COVID-19 se reduce en casi el 60% (59,5%) si se está vacunado.

Según ha explicado el Ejecutivo regional en un comunicado, el análisis de situación ha sido desarrollado por el Servicio de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública.

Este departamento ha registrado, desde el 29 de diciembre del año 2020 y hasta mediados del presente mes de enero, un total de 42.291 reinfecciones. De este cómputo, el 90,4% pertenece a la sexta ola (que comienza a considerarse así desde el pasado 18 de octubre).

Aunque durante este periodo epidemiológico el riesgo de reincidencia aumenta 7,5 veces respecto al anterior –quinta ola–, la mayor parte de los casos analizados actualmente cursan con formas leves, gracias a que el estado inmunitario de la persona se encuentra más protegido (al haber estado ya en contacto con el virus), y especialmente debido a la protección que ofrecen las vacunas.

En este sentido, los epidemiólogos insisten en que la inmunización evita formas graves de enfermedad y, aunque no impiden la transmisión, sirven para disminuir la infección y la reinfección.

En el 99,6% de los casos totales de reinfección (42.291) la persona ha pasado la enfermedad dos ocasiones, mientras que tan solo 117 (0,42%) lo han sufrido una tercera vez.

Además, el estudio revela que la mayoría de estas reincidencias se han producido en la citada sexta ola, y el 62,5% de los afectados no estaban vacunadas o solo contaban con una dosis.

Fuente: Europa Press

 

5. La sexta ola afloja en nuevos casos notificados pero no en hospitalizaciones

El número de nuevos casos de casos de la sexta ola continúa descendiendo en la mayoría de las comunidades que este domingo han hecho públicos sus datos, aunque varias han notado un incremento tanto de la incidencia acumulada como de los ingresos hospitalarios en planta.

Galicia ha registrado este domingo 75.585 personas enfermas por covid-19, casi 2.500 menos que el día anterior; en esta comunidad, los contagios en las últimas 24 horas caen a 5.354, un 32 % menos que hace una semana.

No obstante, según el Servicio Gallego de Salud, hasta las 18 horas del sábado había en las unidades de críticos 48 pacientes, uno menos, si bien en planta ascendían a 544, 42 más que el día anterior.

La sexta ola también está dejando estragos en los colegios; solo en Madrid hay 36.522 alumnos (el 2,94 %) y 2.504 docentes (el 3,13 %) en cuarentena, por lo que la Federación de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (FAPA) Francisco Giner de los Ríos ha pedido una revisión del protocolo covid, que «se ha suavizado mucho, a pesar de que seguimos en una pandemia», y se vuelvan a hacer pruebas a los contactos.

Con seis nuevos fallecidos, el número de nuevos contagios ha bajado en Navarra desde los 1.887 del viernes a los 1.234 del sábado, en consonancia con la tendencia de descenso asentada los fines de semana porque los centros de salud están cerrados y se practican menos pruebas diagnósticas.

Según datos facilitados por el Gobierno foral, este sábado ingresaron 18 nuevos pacientes en los hospitales, ninguno de ellos en UCI, con lo que este sábado había en los hospitales navarros 276 personas ingresadas por covid, 33 de ellas en la unidad de intensivos, cuando el día anterior eran 266 y 37, respectivamente.

El vicepresidente navarro, Javier Remírez, ha considerado que este paulatino descenso de los contagios diarios, a la espera de que repercuta en la bajada de la presión hospitalaria aún evidente, hace pensar que «estamos en el horizonte de salida» de la sexta sacudida de la covid-19.

Los nuevos positivos contagios han bajado en Cantabria hasta los 1.211 (480 más que en el balance anterior) pero la incidencia acumulada a 14 días ha vuelto a crecer hasta los 4.414 casos y se han registrado otros cinco fallecimientos, que elevan a 16 las muertes por covid en la comunidad autónoma en solo tres días.

En los hospitales cántabros hay 219 pacientes ingresados, uno menos que el día anterior, lo que sitúa la ocupación en el 13,7 por ciento, y en sus unidades de cuidados intensivos permanecen 22 pacientes, cinco menos, con lo que la ocupación cae al 15,6 %.

Por su parte, Cataluña ha contabilizado 19.405 nuevos contagios de coronavirus en las últimas horas, con un aumento del riesgo de rebrote (EPG), indicador que mide el crecimiento potencial, sigue escalando y ha alcanzado un nuevo récord de 6.383 puntos, 74 más que el día anterior

La incidencia acumulada de positivos a siete días por cada 100.000 habitantes (IA7) está en 3.066 puntos88 más que el día anterior, y la incidencia a 14 días (IA14) está en 5.531, 158 más; además, los hospitales han sumado 67 nuevos pacientes con lo que ya hay 2.708 personas ingresadas por covid-19, de las que 506 se encuentran en las UCI, tres menos que el día anterior.

Aragón ha notificado 2.822 positivos de coronavirus, 1.718 menos que el día anterior y 478 menos que hace una semana, así como un fallecido, y Murcia ha informado de tres fallecimientos en una jornada con 2.803 contagios.

Los casos activos continúan en descenso en La Rioja, donde este domingo han descendido hasta 2.557, lo que supone 319 menos que en la pasada jornada.

Fuente: Nius Diario

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